Entrega de valor y Heavy Metal

31 December 2014

El 11 de Diciembre estuve por la tarde en Bilbao, en un concierto de un grupo que se llama Sabaton. Es un grupo sueco, bastante cañero, y se caracteriza por narrar sucesos bélicos. No soy la primera persona en escribir sobre este tema y aunque en algunas cosas tenemos opiniones totalmente diferentes, este artículo en particular me gusta muchísimo.

Todo empezó con un “We are Sabaton, and we play heavy metal”, gritos, cuernecitos arriba y de repente, se activó la conexión neuronal: “¡Hola! Soy Néstor Salceda y hago software”. Ya que la cabeza no se apagó durante todo el resto de concierto, decidí observar, no preocuparme y dejar que el pensamiento fluyese y disfrutar del concierto, que me encantó.

Al día siguiente me puse un recordatorio para obligarme a escribirlo.

La inspiración

Cualquier persona que haya hecho algo con el software sabe que hay días y días. Días de los que estás sembrado, y todo sale a la primera. Días en los que es mejor que no toques un teclado o ni tan siquiera un papel. Hacer software es un proceso en el que, además de otras muchas cosas, es necesaria la creatividad.

Lamentablemente, no podemos controlar cuando nos va a venir un golpe de ingenio, o un poquito de inspiración, o incluso una pista para resolver un problema. Pero sí que es cierto que podemos crear un entorno que favorezca nuestra capacidad de crear. ¿Cuantas veces te has sorprendido con una solución a un problema estando en la ducha? ¿O dando un paseo o incluso en un momento en el que no estaba ni tan siquiera pensando en nada relacionado con ese problema?

Como ya lo he leído en algún sitio, lo quiero dejar como recordatorio y que quede bien claro:

Aléjate del teclado para resolver problemas complejos

En este caso, hasta la respuesta de @eferro me parece muy oportuna. ¿Qué carajo estaba haciendo pensando sobre entrega de valor en mitad de un concierto de Heavy Metal? La verdad es que no lo sé, ni tan siquiera era mi intención, pero ocurrió y saqué unas cuantas ideas.

Valor y entrega de valor

Estoy terminando de leer The nature of software development y pese a no ser un libro de los que cambian la vida, me gusta mucho el cómo define valor.

Valor es lo que queremos. Ya está. Es una afirmación muy simple y muy dependiente del problema al que nos enfrentamos.

En el caso de un concierto, lo que me aporta valor suele ser:

  • Una calidad de sonido mejor de la que tengo en casa
  • El espectáculo de ver en directo a un grupo que me gusta

Canal de entrega de valor

En mi vida, jamás había tenido un viaje de fin de estudios, y como me cansé de esa situación, al terminar la carrera decidí hacerme un viaje. Así que cogí mis cosas y me marché a Italia a un curso que hace el ETH de Zürich.

En ese curso escuché una de esas frases que te marcan para el resto de tus días:

Hasta que no está en producción, no sirve de nada.

Puedes hacer un programa, un servicio o un producto que salve vidas, que ayude a vivir mejor, que nos traiga la paz mundial… Pero grábatelo a fuego, si no está en producción, no sirve absolutamente para nada.

Muchos de nosotros hemos ido a un montón de conciertos y, a veces, la sala de conciertos suena fatal. Es algo que no hace justicia a un grupo de música. Estás de gira, preparas el espectáculo y llegas a una ciudad que probablemente no conoces, que igual ni hablan tu idioma. Se hacen las pruebas de sonido y eso suena como el culo. ¿Y ahora qué?

Con esto quiero decir, que utilices herramientas que te ayuden a llegar a objetivos a los que no llegarías tu solo. Si vas a desplegar una aplicación web, busca un hosting o un servidor web que no te deje con el culo al aire. Y desde luego, despliega la primera versión lo más pronto posible, que no te des cuenta al hacer las pruebas de sonido con todo montado que esa sala suena mal.

El canal de entrega es cómo el usuario / el cliente va a recibir su experiencia, no dejes que te lo destrocen. No dejes que te recuerden como ese concierto en el que casi no se oía la voz ni las guitarras.

Afortunadamente, la sala sonó muy bien y tuvimos una muy buena calidad de sonido.

Pasión

La verdad es que disfruto muchísimo con mi trabajo. Me encanta hacer lo que hago. Mucha gente me dice que eso es una suerte. Yo opino que no puede ser de otra manera; es algo que tiene que ser así. Jamás llegarás a la excelencia si no tienes pasión.

En el caso del concierto, vi a un grupo de música que hacían lo que más les gustaba. Creo que sin esa pasión, seas capaz de estar 2 ó 3 meses de gira, cada día en una ciudad, por la noche cantando y por el día en la carretera. Es un ritmo muy fuerte.

Quizás nuestro ritmo profesional no sea tan intenso, pero sí que es mucho más parecido a una carrera de fondo. Creo que un ejemplo más cercano a nuestro mundo sea el de los cocineros. Personas como Martín Berasategui o Karlos Arguiñano o David de Jorge que disfrutan muchísimo con lo que hacen y que estoy totalmente seguro que su pasión tiene mucho que ver en su nivel de excelencia a la hora de cocinar. Los ves cocinar y los ves disfrutar.

Además, es increíble porque la pasión no se puede forzar. No vas a poder ir a un curso y que te enseñen a tener pasión por tu profesión o que te enseñen los gestos para aparentar tenerla, es algo que sólo depende de ti. Es algo que se destila de tus gestos, del modo de hablar, del modo de hacer las cosas.

En el concierto vi esa pasión en el escenario. Vi también que además de profesionales de la música, son profesionales de espectáculo y ves como a la segunda canción se han metido al público en el bolsillo. Me llamó la atención también la actitud, me dio la sensación de que durante todo el concierto llevaban ellos la iniciativa, pero me gustó muchísimo el que fuesen lo suficientemente flexibles para llevar una lista de canciones abierta, y que daban opciones de elegir, aceptando el cambio.


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